¿Qué es la Inflación?: Una Guía Sencilla para Todos

Descubre qué es la inflación, por qué suben los precios y cómo afecta a tu dinero, tus ahorros y tu poder adquisitivo de forma sencilla y clara. Finanzas personales

MERCADOS E INVERSIÓNFINANZAS PERSONALES

Aaron Valor Martin

8/19/20267 min read

¿Qué es la Inflación? Cómo afecta a tu dinero y a tu vida.

¿Cuántas veces nos hemos llegado a preguntar cuánto han subido los precios en los últimos años?

No dudaría en pensar que lo hayas notado sin necesidad de hacer cálculos. Vas al supermercado y productos que antes comprabas por un precio ahora cuestan bastante más. Llenar el depósito del coche, pagar el alquiler o simplemente salir a tomar una cerveza con los amigos también puede costar más que hace unos años.

Entonces aparece una pregunta bastante lógica:

¿Es porque mi dinero vale menos?

La respuesta es sí... y no.

Siguen siendo 100 € los que tienes en tu cuenta y nadie te ha quitado parte de ese dinero. El problema es que esos mismos 100 € pueden comprar menos cosas que antes.

Y aquí aparece uno de los conceptos económicos que más afecta a nuestra vida cotidiana: la inflación.

La inflación no es algo que solo aparezca en los periódicos económicos o en las decisiones de los bancos centrales. Está presente cuando hacemos la compra, pagamos una vivienda, llenamos el depósito o intentamos ahorrar para el futuro.

Y entenderla es importante porque no solo afecta a lo que pagamos hoy, sino también a lo que podremos hacer con nuestro dinero mañana.

¿Qué es la inflación?

Empecemos por lo más sencillo.

Cuando hablamos de inflación, hablamos de un aumento generalizado de los precios de los bienes y servicios que consumimos durante un periodo de tiempo.

Puede ser el café que te tomas en el bar de tu barrio, el pan que compras en la panadería, el alquiler de tu vivienda o el combustible que utilizas para ir al trabajo diariamente.

Pero hay algo importante: que un producto suba de precio no significa necesariamente que exista inflación.

Si mañana aumenta únicamente el precio del café, estamos hablando de una subida del precio del café. Para hablar de inflación tenemos que observar que los precios están aumentando de forma generalizada en diferentes bienes y servicios de una economía.

Imagina que hace un año gastabas unos 100 € en una determinada compra. Si hoy necesitas 103 € para comprar exactamente lo mismo, el conjunto de esos productos ha aumentado aproximadamente un 3 %. Ese aumento de los precios es lo que conocemos como inflación.

Y aquí aparece otro concepto que necesitamos entender para saber qué significa realmente para nuestro dinero: el poder adquisitivo.

Porque el problema no es simplemente que veamos precios más altos. La pregunta importante es qué podemos comprar con el mismo dinero cuando esos precios han subido.

¿Qué es el Poder Adquisitivo?

Explicado de manera sencilla, el poder adquisitivo es la cantidad de bienes y servicios que puedes comprar con el dinero que tienes.

Si tienes 1.000 € y los precios son relativamente bajos, esos 1.000 € pueden permitirte comprar una determinada cantidad de cosas. Pero si con el paso del tiempo los precios aumentan, seguirás teniendo los mismos 1.000 € en tu cuenta, aunque podrán comprar menos.

Por eso solemos decir que la inflación reduce el poder adquisitivo.

Imagina que hoy esos 1.000 € te permiten hacer una compra completa para el mes. Si los precios de la alimentación, la vivienda, el transporte y otros gastos aumentan mientras tus ingresos permanecen iguales, necesitarás más dinero para mantener ese mismo nivel de consumo.

Y aquí está la diferencia importante: Tu saldo puede seguir siendo el mismo, pero lo que puedes hacer con él puede cambiar.

La inflación, no hace que desaparezcan euros de tu cuenta. Lo que puede reducir es la cantidad de cosas que esos euros pueden comprar.

¿Por qué suben los precios?

Ahora que ya sabemos qué es la inflación, puede surgir una pregunta bastante sencilla:

¿Por qué algo que antes costaba 10 € ahora cuesta 12 €?

No existe una única respuesta para esto. Los precios pueden subir por diferentes motivos y, en ocasiones, varios de ellos ocurren al mismo tiempo.

Imagina que tienes una empresa que fabrica un producto que compras habitualmente. Para hacerlo necesita electricidad, combustible, materias primas y transporte. Si todos esos gastos empiezan a ser más caros, fabricar el mismo producto también cuesta más. La empresa puede intentar asumir ese aumento, pero en algunos casos tendrá que trasladar una parte al precio final.

El producto termina costando más, aunque no haya cambiado.

Pero también puede suceder lo contrario: que el problema no esté en cuánto cuesta producir algo, sino en cuánta gente quiere comprarlo.

Imagina que un producto se pone de moda y de repente miles de personas quieren comprarlo, pero hay pocas unidades disponibles. Al haber más personas intentando conseguirlo, el precio puede aumentar.

Algo parecido puede ocurrir con una vivienda. Si muchas personas quieren vivir en una determinada zona, pero hay pocas viviendas disponibles, los precios pueden subir. Lo que denominamos oferta y demanda.

También pueden aparecer problemas que encarezcan conseguir o transportar determinados productos. Una falta de materias primas, dificultades en el transporte o un aumento importante del precio de la energía pueden terminar repercutiendo en lo que pagamos.

Por eso, cuando ves que un producto cuesta más que antes, no necesariamente existe una sola razón detrás de esa subida.

Y cuando estos aumentos dejan de afectar únicamente a un producto y comienzan a extenderse por una parte importante de los bienes y servicios que consumimos, es cuando hablamos de inflación.

¿Cómo se mide la inflación?

Cuando escuchas en las noticias que “la inflación ha sido del 3 %”, ese porcentaje no significa que todo haya subido exactamente un 3 %.

Tu alquiler puede haber aumentado un 5 %, el precio de algunos alimentos puede haber subido un 2 % y quizá haya productos que incluso sean más baratos que hace un año.

Entonces, ¿de dónde sale ese 3 %?

Para calcular la evolución general de los precios se utiliza una referencia conocida como Índice de Precios de Consumo (IPC).

El IPC recoge una amplia variedad de bienes y servicios que consumen los hogares y observa cómo evolucionan sus precios con el paso del tiempo. Dentro de esta cesta encontramos categorías como alimentación, vivienda, transporte, energía, ocio o la ropa que compramos.

Pero hay un detalle importante: cada cosa no pesa lo mismo dentro del cálculo.

Tiene bastante sentido. Un hogar destina una parte mucho mayor de su presupuesto a la vivienda o a la alimentación que a comprar un televisor nuevo cada pocos años. Por eso, una subida importante en determinados gastos puede tener mucho más impacto sobre el índice que el cambio de precio de otros productos.

Esto también explica algo que seguramente hayas experimentado alguna vez: la inflación oficial y la inflación que tú percibes pueden no sentirse igual.

Si una persona dedica una parte importante de sus ingresos al alquiler y a la alimentación, una subida fuerte en esos gastos puede hacer que note mucho más el encarecimiento de la vida que alguien que tenga una situación diferente. Como, por ejemplo, la casa pagada.

El IPC nos proporciona, por tanto, una medida general de cómo están evolucionando los precios, pero no una cifra que describa exactamente cuánto ha aumentado el coste de vida de cada persona.

Inflación y tipos de interés

Cuando la inflación aumenta demasiado, si has seguido un poco las noticias, probablemente hayas escuchado una frase como “el Banco Central Europeo sube los tipos de interés para controlar la inflación”.

Pero, ¿Qué significa realmente?

Los bancos centralen utilizan los tipos de interés como una de sus "armas" para intentar mantener la inflación bajo control. Los tipos de interés determinan, entre otras cosas, cuánto cuesta pedir dinero prestado y cuánto podemos obtener por nuestros ahorros.

Imagínate que quieres pedir un préstamo para comprar una casa.

Si los tipos de interés son bajos, financiar esa compra puede resultar muy barata. Quizá te resulte más fácil decidirte a comprar, pedir un préstamo personal o invertir en ella.

Pero si los tipos de interés son altos, ese mismo préstamos personal te costará más caro, y probablemente no lo aceptes.

Esto se traslada a todos los niveles, las empresas tambien necesitan financiación para comprar maquinaria, abrir nuevos almacenes, etc. Si para las empresas pedir ese dinero puede resultar más caro es probable que esperen o reduzcan sus inversiones.

Los bancos centrales suelen subir los tipos de interés cuando la inflación aumenta. Esto se hace para controlar el gasto, ya que unos tipos más altos encarecen los préstamos y pueden desincentivar el consumo e inversión.

Inflación, Deflación y Estanflación: ¿Cuál es la diferencia?

Los precios no siempre se comportan de la misma manera.

A veces vas al supermercado y descubres que necesitas más dinero para comprar lo mismo que hace un año. Otras veces ocurre lo contrario: los precios empiezan a bajar. Y existe un tercer escenario bastante más incómodo: los precios siguen subiendo mientras la economía pierde fuerza.

Aunque las tres situaciones hablan de precios, no estamos hablando de lo mismo.

Cuando los precios suben: inflación

La inflación aparece cuando el nivel general de precios aumenta de forma sostenida. Tu dinero sigue siendo el mismo, pero necesitas más cantidad para comprar determinados bienes y servicios.

Si una compra que antes costaba 100 € pasa a costar 103 €, necesitas 3 € adicionales para llevarte exactamente lo mismo.

Pero ¿qué ocurriría si, en lugar de subir, los precios comenzaran a bajar?

Cuando los precios bajan: deflación

Eso es la deflación.

En este caso, el nivel general de los precios disminuye de forma sostenida. Sobre el papel puede parecer una buena noticia: si todo cuesta menos, nuestro dinero debería permitirnos comprar más.

El problema aparece cuando esta situación se mantiene en el tiempo.

Las personas pueden decidir esperar antes de comprar algo porque creen que dentro de unos meses será todavía más barato. Las empresas pueden encontrarse con menos ventas y reducir su inversión o su producción.

Por eso, precios más bajos no significan automáticamente una economía más saludable.

Y todavía nos queda un escenario en el que la situación se complica todavía más.

Cuando los precios suben y la economía se frena: estanflación

Imagina que los precios siguen aumentando, pero al mismo tiempo las empresas venden menos, la economía apenas crece y el desempleo aumenta.

Tenemos entonces una combinación poco habitual:

Precios subiendo sin freno + un crecimiento económico inexistente.

A esta situación se la conoce como estanflación, situación que vivió EEUU en la década de los 70.

La inflación importa más de lo que parece

Ahora sabes por qué suben los precios, qué pasa con tu poder adquisitivo y por qué los bancos centrales están tan pendientes de que la inflación no se descontrole.

Pero tampoco quiero que te quedes con la idea de que “inflación = algo malo”. Una economía necesita que los precios se muevan y los bancos centrales buscan que esa evolución sea estable y controlada. El problema aparece cuando los precios se alejan demasiado de ese equilibrio y empiezan a afectar a nuestra vida cotidiana.

Al final, entender estas cosas te ayuda a interpretar mejor lo que escuchas en las noticias y, sobre todo, a entender qué está pasando con tu propio dinero.

Y si algo me gustaría que hicieras después de este artículo es seguir preguntando. Cuanto más entiendes cómo funciona la economía, menos dependes de titulares y más sentido empiezan a tener muchas de las cosas que ocurren a tu alrededor.